martes, 21 de marzo de 2017

Cosmovisión.

Cosmovisión:



Cosmovisión o "visión del mundo" o en la forma original alemana Weltanschauung es una imagen o figura general de la existencia, realidad o "mundo" que una persona, sociedad o cultura se forman en una época determinada; y suele estar compuesta por determinadas percepciones, conceptuaciones y valoraciones sobre dicho entorno.

A partir de las cosmovisiones, los agentes cognitivos (sean esas personas o sociedades) interpretan su propia naturaleza y la de todo lo existente, y definen las nociones comunes que aplican a los diversos campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía. Así que a fin de cuentas se trata de la manera en que una sociedad o persona percibe el mundo y lo interpreta.

Una cosmovisión es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir de la cual la interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes, que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.

Una cosmovisión no sería una teoría particular acerca del funcionamiento de alguna entidad particular, sino una serie de principios comunes que inspirarían teorías o modelos a todos los niveles: una idea de la estructura del mundo, que crea el marco o paradigma para las restantes ideas. De este modo, puede pertenecer al ámbito de la filosofía llamado metafísico (aunque también doctrinas tradicionalmente antimetafísicas, como el positivismo o el marxismo puedan constituir una cosmovisión para sus adherentes). Sin embargo, una cosmovisión no es una elaboración filosófica explícita ni depende de una; puede ser más o menos rigurosa, acabada o intelectualmente coherente.

Los sistemas filosóficos, los sistemas de creencias, religiones o sistemas políticos pueden constituir cosmovisiones, puesto que proveen un marco interpretativo a partir del cual sus adherentes y seguidores elaboran doctrinas intelectuales y éticas. Ejemplos son el judaísmo, el cristianismo, el budismo,el islam, el socialismo, el marxismo, el anarquismo, el cientificismo, el humanismo, el nacionalsocialismo, el nacionalismo o el capitalismo, el antropocentrismo, el teocentrismo, el sensocentrismo, etc. Las cosmovisiones son complejas y resistentes al cambio; pueden, por lo tanto, integrar elementos divergentes y aún contradictorios. La afirmación intransigente y autoritaria de la propia cosmovisión es el fundamentalismo.Cosmovisión medica:

-tradicional-

Tiene puntos de enlace muy característicos, el cosmos se divide en el supramundo mundos supremo ó divino que representa lo celeste, lo luminoso, el calor, lo masculino, la vida y el inframundo mundo terrenal que representa la tierra, la oscuridad, el frío, lo femenino, la muerte. Esto se relaciona al dividir al cuerpo humano en dos partes la parte superior de la cabeza al tórax apunta hacia el cenit y es la más próxima a lo celeste y la parte inferior del tórax a los pies, vinculado con lo terrenal. El médico tradicional ó chamán, siendo mediador entre Dios-hombre divino-terrenal, mantiene el contacto entre el supramundo e inframundo a través de las prácticas terapéuticas, los sueños y el consumo de plantas de poder; Dios le dice las formas de curar los padeceres a nivel individual en tres aspectos: corporal, mental y espiritual

El cuerpo humano

“Es un organismo biológico, construido social y culturalmente en el que intervienen factores externos e internos que inciden en la salud- enfermedad. El cuerpo es un todo armónico que mantiene conexión con la gran máquina del cosmos, el desorden, desvió y desgastaste del cuerpo, genera un estado de desequilibrio; surge así la necesidad de reanudar eficazmente el equilibrio para sobrevivir. Nuestro cuerpo es la envoltura de nuestra alma y mente a través de él transmitimos nuestros pensamientos, percepciones y emociones” (Mijangos Casas Xochitl Irene. Los hñähñüs del Valle del Mezquital Hidalgo y sus itinerarios terapéuticos. 2007).

Generalmente las concepciones del cuerpo, la salud y la enfermedad en los medios indígenas en México están relacionadas con el animismo. Por ejemplo entre los chatinos de Juquila, la explicación de las causas y tratamientos de alguno de los padecimientos como el Ngitsé susto, Xña´á´loo mal de ojo, Cui´i´Xña´á mal de aire y la brujería Ñu ‘u se cree se deben a algún ser “animizado” o ser del mundo sobrenatural

Mitos

Mitos:


Del griego mythos (“cuento”), un mito refiere a un relato de hechos maravillosos cuyos protagonistas son personajes sobrenaturales (dioses, monstruos) o extraordinarios (héroes).
Se dice que los mitos forman parte del sistema religioso de una cultura, que los considera como historias verdaderas. Tienen la función de otorgar un respaldo narrativo a las creencias centrales de una comunidad

Existen diferentes tipos de mitos como por ejemplo:

Cosmogónicos: Por medio de estos se trata de explicar cómo fue creado el mundo y son los más comunes y numerosos. Muchas veces los protagonistas de este tipo de relato son gigantes, dioses o bien, el origen del mundo deviene de algún océano. Con respecto a la explicación del origen del hombre, se menciona muchas veces que proviene de las plantas, un puñado de tierra, un animal o árbol.

Teogónicos: En estos mitos se narra la historia y origen de los distintos dioses. Estos dioses no necesariamente surgieron primero que el hombre, por lo que muchos mitos hablan de los humanos transformándose en dioses. La concepción que se tiene de estos es bastante humanizada, son muy similares al hombre y pueden ser sus héroes o víctimas.

Escatológicos: Por medio de estos relatos se busca explicar cómo será el fin del mundo. Se encuentran dos orientaciones, aquellos que hablan del fin del mundo a causa del agua y aquellos que consideran al fuego como su causante. Generalmente, estos mitos consideran que el anuncio del fin se da por medio de eclipses, terremotos, inundaciones o cualquier otra catástrofe natural.

Etiológicos: Estos relatan el origen del hombre y de las cosas que se encuentran en el mundo. Por otro lado, intentan explicar los porqués de las situaciones presentes.

Morales: Circulan en la mayoría de las comunidades y tienen que ver con la lucha entre ángeles y demonios o entre el bien y el mal. Y lo que buscan es dar lecciones a quienes los reciban o bien, prevenir ciertos comportamientos.

Histórico-culturales:  Creencias que existen en una determinada sociedad, que se transmiten de manera vulgar y se basan en interpretaciones subjetivas sobre la historiografía. Este tipo de narraciones no pueden considerarse veraces, esto es porque carecen de incertidumbres. Por el contrario, presenta una serie de pruebas que por sí mismas evidencian falsedad de la narración. A estos mitos también se los conoce bajo el nombre de leyendas urbanas.





lunes, 20 de marzo de 2017

Los Temperamentos Hipocráticos

Los Temperamentos Hipocráticos.


"Por lo tanto, primero déjame informarte acerca de todo lo que hay en esas cuatro raíces: Zeus el resplandeciente; Hera, la que trae vida, Aïdoneus, y Nestis quien en sus lágrimas está derramando para el hombre una fuente de vida".
De este modo enseñaba el filósofo griego Empédocles (495-425 a.C.) su teoría sobre los cuatro elementos básicos del Universo, cada uno de ellos asociado a sus cualidades... cada cual asociado a su Dios: Zeus es el fuego, Hera es el aire, Aïdoneus es la tierra y Nestis es el agua. Más tarde, el conocido como “Padre de la Medicina”, Hipócrates de Cos, amplió esta teoría de Empédocles asegurando que la salud del hombre dependía del equilibrio entre los cuatro líquidos o humores que lo conformaban: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema. Además, sostenía que cada persona tenía una disposición diferente de estos humores en su cuerpo, siendo siempre dominante uno de ellos.

Así asociaba Platón (427-347 a.C.) los humores con el comportamiento del hombre: "La verdad es que la intemperancia del amor es una enfermedad del alma que es debida principalmente a la humedad y la viscosidad que es producida en uno de los elementos por la poca consistencia de los huesos". "Porque ningún hombre es malo voluntariamente; sino que los malos llegan a ser así debido a una disposición mala del cuerpo, y la mala educación; cosas que son desagradables pero que acontecen a cada hombre en contra de su propia voluntad". "Porque donde el ácido y salado flema y otros humores amargos y bilosos vagan en el cuerpo sin encontrar salida ni escape, sino que están encerrados allí y mezclan sus propios vapores con la moción del alma, y son mezclados...siendo llevados a los tres lugares del alma...ellos ocasionan una variedad infinita de mal humor, estado melancólico, imprudencia y cobardía, el ser olvidadizo y los estados de estupor".

´La salud del hombre es un estado dado por la naturaleza, la cual no emplea elementos extraños sino una cierta armonía entre el espíritu, la fuerza vital y la elaboración de los humores."
 -Hipócrates.-

Hipócrates consideraba la Medicina todo un arte, más que ciencia, y sus conocimientos, basados en la observación y la experiencia, comprenden toda una auténtica filosofía.

Su estudio de los cuatro elementos básicos del universo (tierra, agua, fuego y aire), le llevó a identificar éstos con los cuatro líquidos o humores que conformaban el cuerpo humano (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra). La salud del hombre, según el maestro, dependía de la adecuada temperatura y equilibrio de estos cuatro elementos.

Los cuatro temperamentos y sus características grafológicas asociadas.  

Sanguíneo: para Hipócrates el predominio de la sangre en el cuerpo da lugar a un físico robusto, bien desarrollado, de amplia frente, labios carnosos y expresiva mirada. En definitiva, una presencia inconfundible que se hace notar. Este notorio físico acompaña a un carácter fuerte y dinámico, una mente en constante maquinación de proyectos, inquieta. De natural optimista, con furtivos momentos de pesadumbre y enfados estrepitosos que son superados con rapidez. La característica indiscutible del sanguíneo es su sociabilidad: líder carismático, al que halaga ser el centro de atenciones, suele, por su natural extrovertido y comunicativo, ser el directivo por naturaleza. Su habilidad de contacto social, unida a su natural sensibilidad le convierte en un ser empático y buen oyente, aunque, en ocasiones, podría conducir a actitudes un tanto despóticas e incluso dictatoriales, dado su interés avasallador.

Bilioso: En el tipo bilioso predomina la bilis, el equilibrio en sus facetas tanto físicas como caracterológicas. Tipo esbelto, con rostro predominantemente anguloso en el que destaca una mirada profunda y penetrante; serio, de gestos firmes y mesurados. La fundamental característica de su carácter es la reflexión, de intelecto ágil pero seguro, analítico, de inmensa inquietud por profundizar en pensamientos e ideas. Realista, se rige siempre por la razón. De actitud fría y distante, se distingue por su sobriedad, no se emociona ni entusiasma fácilmente con proyectos sin dar tiempo a su necesaria reflexión y análisis; ahora, una vez tomada su decisión, es difícil que la varíe. De carácter básicamente introverso e individualista, toma las relaciones sociales como un deber; en cuanto a los afectos, su moderación y sobriedad le llevan a comedirse, controlando sus sentimientos y emociones, evitando las manifestaciones afectivas.

Nervioso: En el tipo hipocrático nervioso predominan los nervios, y, contrariamente al equilibrio apreciado en el bilioso, en éste destacamos el desequilibrio y la desproporción en sus facetas tanto físicas como caracterológicas. En el nervioso suele destacarse la delgadez, el rostro afilado y pálido y la mirada vivaz a la vez que soñadora. La ambivalencia extroversión-introversión también es característica propia de este tipo hipocrático, aunque suele haber una tendencia hacia la introversión. Seres intuitivos, creativos, su vivacidad les hace inquietos y temerosos de la rutina, y su emotividad provoca que antepongan el sentimiento ante la razón. Su nervio les hace actuar por impulsos y tan pronto se vuelcan en una actividad frenética, como se rinden a la tranquila rutina. En las relaciones sociales dan al entorno lo que de él reciben; si reciben afecto, si el ambiente es agradable, serán seres abiertos, comunicativos y, por contrario, si el entorno les desagrada, pueden ser ariscos y desconfiados. Por lo tanto, apreciamos que los temperamentos nerviosos son difícilmente encajables, tanto social como laboralmente, en el entorno pero a su vez, paradójicamente, tremendamente versátiles

Linfático: Se desarrolla en las linfas. Físicamente destaca por su obesidad, sus movimientos lentos y su aparente pasividad, que les hace inalterables ante cualquier circunstancia y por lo tanto, amantes de la rutina, del automatismo. Se caracterizan por su capacidad analítica y memorística y, aunque su ritmo de vida o trabajo tienda a ser lento, son regulares y metódicos. Socialmente son de trato agradable y tranquilo, aunque no suelen ser expresivos en lo que a afectividad se refiere. Su tendencia es a la introversión y a un aislamiento que puede rayar a veces en egocentrismo. Son personas adaptables y sumisas; si encuentran su lugar y se acomodan a él, difícilmente querrán cambiarlo.


martes, 14 de marzo de 2017

Códice Badiano. Códice Florentino



CÓDICE BADIANO.

Libro original del médico indígena Martín de la Cruz que, ya para el año de 1552, tenía ciertas influencias de la medicina europea aunque él mismo declarara que "no hizo estudios profesionales sino que era experto por puros procedimientos de experiencia".

La obra fue traducida al latín por Juan Badiano, indio de Xochimilco, profesor del Colegio de Santa Cruz en Tlatelolco y fue dedicada al hijo de Antonio de Mendoza, virrey de la Nueva España. La versión del latín al español la hizo Angel María Garibay K. y fue publicada en 1964.

El Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis −título que se traduce al español como Librito sobre las hierbas medicinales de los indios−, también llamado Códice De la Cruz-Badiano, Códice Badiano o Códice Barberini, es un tratado de medicina mexica en el que se presentan y describen las hierbas medicinales utilizadas por los médicos mexicas y sus propiedades terapéuticas.

Su autor fue Martín de la Cruz, médico tlatelolca, quien formó parte del Colegio de la Santa Cruz y dictó en náhuatl (como en su momento hicieran otros sabios para la obra Historia general de las cosas de la Nueva España de Bernardino de Sahagún), todos sus remedios y saberes herbolarios.

El texto fue traducido al latín por el indígena xochimilca Juan Badiano, también estudiante del Colegio de la Santa Cruz. La obra quedó terminada en 1552 y el virrey de Mendoza se la regaló a Felipe II.

El Códice tiene 13 capítulos. Cada capítulo se refiere a enfermedades de partes del cuerpo, empezando por la cabeza (capítulo 1) hasta los pies (capítulo 8), pasando por los ojos, los oídos, la nariz, los dientes, las mejillas, el pecho, el estómago y las rodillas.

Los capítulos siguientes describen los remedios contra la fatiga, con enfermedades generales, enfermedades mentales, las relacionadas con los aires, los problemas relacionados con el parto, las enfermedades de las mujeres, las de los niños, para terminar con las señales de la proximidad de la muerte.El códice refiere 227 plantas medicinales, de las cuales hay imágenes de 185. Otras 64 solamente son mencionadas por nombre, habiendo algunas que se repitenExisten dos versiones, sobre el origen del Libellus, una dice que la obra era para el emperador Carlos V y otra que fue creada como obsequio al hijo del virrey don Antonio de Mendoza. Este texto permaneció en Europa por varios siglos y fue descubierto en 1929 por el profesor Charles Upson Clark en la Biblioteca Vaticana, el Papa Juan Pablo II lo devolvió a México en 1990 como regalo y en la actualidad se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia.









CÓDICE FLORENTINO.

El Códice Florentino es un manuscrito, originalmente en cuatro volúmenes, de los cuales hoy sólo quedan tres. Incluye el texto en náhuatl con versión al castellano, a veces resumida y a veces con comentarios, de los textos que fray Bernardino de Sahagún recogió de sus informantes indígenas en el siglo XVI.

Este códice, llamado así porque se conserva en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, Italia, constituye una copia que envió Fray Bernardo de Sahagún a Roma con el padre Jacobo de Testera para que fuera entregada al papa en 1580.

El manuscrito, además de los textos en náhuatl y en castellano incluye gran número de ilustraciones, la mayoría a color en las que se percibe alguna influencia europea y se representan varias materias. Francisco del Paso y Troncoso la publicó, en forma de láminas en Madrid en 1905 y posteriormente, en 1979, el gobierno mexicano, a través del Archivo General de la Nación, sacó a la luz una muy fiel reproducción facsimilar del códice, tal y como se conserva actualmente.

Para realizar el libro, Bernardino de Sahagún recurrió a la indagación directa entre los nativos mexicanos, concentrándose en la región central de México. Por ello, algunos antropólogos —especialmente los mexicanos— reclaman para el fraile franciscano el ser uno de los antecesores de la moderna etnografía. De hecho, se trata de una copia de materiales originales que se han perdido, tal vez destruidos por las autoridades españolas que confiscaron, posteriormente, los manuscritos de Bernardino de Sahagún. Los materiales originales fueron los registros de conversaciones y entrevistas con indígenas en las poblaciones de Tlatelolco, Texcoco y Tenochtitlán, además de informes de los estudiantes indígenas trilingües formados por el fraile en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco (ubicado en la actual ciudad de México). Estos alumnos fueron Antonio Valeriano, oriundo de Azcapotzalco; Antonio Vejarano, de Cuahuhtitlán; Martín Jacobita, de Tlatelolco; Pedro de San Buenaventura y Andrés Leonardo, también oriundo de Tlatelolco.

Todos los informantes de Bernardino de Sahagún habían pertenecido a la élite mexica. La indagación del monje franciscano comenzó en el mismo período en que estuvo a cargo de la institución que él mismo había fundado en 1536. Entre 1539 y 1558, Bernardino de Sahagún sirvió como misionero en lo que actualmente son los estados de Puebla e Hidalgo. En Tepeapulco (actualmente en el estado de Hidalgo), sitio al que llegó en 1558, Bernardino de Sahagún colectó otras informaciones con las que enriqueció el texto que había venido redactando desde 1547 y que habría de convertirse en el texto definitivo, con el nombre que lleva.

El propósito de Bernardino de Sahagún al escribir su texto era el dar a conocer entre sus colegas misioneros algunos de los aspectos de la cultura y la historia de los pueblos del altiplano central de México. Lo anterior debía proporcionarles a los evangelizadores algunas herramientas para conocer mejor algunas situaciones a las que podrían enfrentarse en su intento por ganar adeptos para la Iglesia Católica entre los naturales de América. En un pasaje de su texto, Bernardino de Sahagún escribió:

"puesto que los predicadores y confesores médicos son de las almas, para curar las enfermedades espirituales conviene que tengan experiencia de las medicinas y de las enfermedades espirituales: el predicador, de los vicios de la religión [mesoamericana] para enderezar contra ellos su doctrina, y el confesor para saber preguntar lo que conviene, y saber entender lo que dijeron tocante a su oficio. Para predicar contra esas cosas, y aun para saber si las hay, es menester saber cómo las usaban [los indigenas] en tiempo de su idolatría."
File:Codex florentino 51 9.jpg



Fundamentalmente, el códice es un texto en lengua náhuatl, español y latín. Este texto está escrito en náhuatl en el lado derecho del códice. Secciones de este texto fueron traducidas al español, y escritas en la columna de la izquierda. Sin embargo, muchas partes del texto no se tradujeron y algunas fueron resumidas en su traducción. El Códice tiene alrededor de 1800 ilustraciones realizadas por indígenas tlacuilos con técnicas europeas. Algunas de las traducciones al español fueron censuradas o reescritas por Bernardino de Sahagún.

El Códice, originalmente era una obra escrita en cuatro volúmenes, de los cuales hoy sólo quedan tres.

Este códice, llamado así porque se conserva en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, constituye una copia que envió Bernardino de Sahagún a Roma con el padre Jacobo de Testera para que fuera entregada al papa Pio V en 1580.

Quizá más que cualquier otra fuente, esta obra ha sido la principal fuente acerca de las costumbres de los aztecas en los años anteriores a la conquista española, aunque no sería sino en 1905 que Francisco del Paso y Troncoso la publicó, en forma de láminas en Madrid y luego, en 1979, el gobierno mexicano, a través del Archivo General de la Nación, sacó a la luz una copia completa del códice , tal y como se conserva actualmente. Antes de ese año, sólo habían estado disponibles las traducciones al español censuradas y reescritas.

lunes, 13 de marzo de 2017

Resumen articulo 5 -Uso medicinal de las plantas por los atomíes del municipio de nicolás flores, hidalgo, México.

Uso medicinal de las plantas por los Otomíes del municipio de Nicolás flores, Hidalgo, México.

El conocimiento de las plantas medicinales por los otomíes (hñähñü) de Nicolás Flores, Hidalgo se ha mantenido a través de las generaciones. La influencia de la medicina alópata está restringida principalmente a la prevención de enfermedades como poliomielitis, sarampión, viruela y paludismo. La medicina tradicional es más viable ante las condiciones socioeconómicas, fisiográficas y culturales en esta región. El objetivo de este estudio fue identificar las especies de plantas que utilizan los hñähñü con fines medicinales, el tipo de enfermedades que se tratan y la afinidad geográfica de las mismas.  Se reporta el uso medicinal de 112 especies en el tratamiento de afecciones como susto, dolor de estómago, dolor del riñón, diarrea, fiebre, mal de ojo, entre otras.

Es prioritario conocer como los grupos indígenas de México utilizan los recursos vegetales, pues se considera que tanto las especies como el uso tradicional de las mismas se encuentran en peligro de extinción. Los objetivos de esta investigación fueron aportar información sobre las especies de plantas que los hñähñü del municipio de Nicolás Flores utilizan con fines medicinales, conocer las afecciones que se tratan con las mismas y, al mismo tiempo, analizar la distribución geográfica actual de las especies, como un medio para estimar el grado de conservación del conocimiento botánico tradicional.

El susto (Ro’mbidi). Es consecuencia del espanto por perros, víboras o accidentes, principalmente. Es un miedo consciente o inconsciente, se manifiesta con dolor de cabeza, falta de apetito, sed, sudor, movimientos involuntarios durante el sueño y adelgazamiento paulatino.
Mal de aire (Tsbo Ndahi). Esta enfermedad ocurre al comer y exponerse repentinamente al aire, o bien por comer en el campo. Se manifiesta mediante vómitos, mareos y escalofríos.
Dolor de estómago (Un’ul). Se puede ocasionar por susto, por indigestión o por otras causas.
El coraje (Ra Kue). Se presenta cuando hay un disgusto, o por alguna ofensa que no se desquita, entonces el coraje se queda dentro de la persona ofendida. Los síntomas son la falta de apetito, sed y sensación amarga en la ingestión de alimentos.
 Dolor de riñón (Unehyo). Tiene varias causas: por estar sentado, por trabajar bajo el rayo de sol o por estar junto al fuego mucho tiempo. El dolor ocurre al caminar, pararse o sentarse.
La diarrea (Ra’’reei). Tiene varias causas, entre ellas el consumo de frutos inmaduros, un susto o por una caída.
La fiebre (Ra’’nzo). Se manifiesta por cambios bruscos de temperatura.
Mal de ojo (Tzóda). Es un mal que se presenta en los niños cuando son asustados por personas que tienen características que provocan el mal de ojo.
Mbaha. La contraen los niños o ancianos cuando frecuentan a las mujeres parturientas y a los niños recién nacidos. Cuando tienen el mal adelgazan paulatinamente, la piel se les reseca y se cae poco a poco, al igual que el cabello.
Parto. Aunque no se considera una enfermedad, es importante mencionarlo ya que anteriormente todas las mujeres que daban a luz eran atendidas por parteras, actualmente algunas lo hacen en los Centros de Salud. Para facilitar el parto, la caída de la placenta y cuidados posteriores se recurre a varias plantas.
Mbatti. Es un dolor acompañado de inflamación que se presenta en los pies o en los brazos cuando se trabaja en exceso o se recorren grandes distancias.

La sabiduría hñähñü en el aspecto del tratamiento de enfermedades, se ha conservado debido a las condiciones topográficas de la zona, sobre todo en las poblaciones otomíes más alejadas de los centros de salud y que por necesidad recurren a ella. El relieve montañoso y la topografía accidentada del municipio de Nicolás Flores, aunado a una paulatina deforestación realizada por los pobladores, principalmente por el establecimiento de la agricultura y la ganadería, ha causado un alto grado de erosión del suelo
 Estos factores, aunados a la carencia de los satisfactores básicos de los pobladores han originado que alrededor del 85 % de la población económicamente activa migre hacia la ciudad de México y hacia los Estados Unidos de América para mejorar su situación económica. Ante estos problemas, es urgente realizar estudios que propongan alternativas de desarrollo.

lunes, 27 de febrero de 2017

Resumen articulo 4

Medicina del México antiguo.



El mundo mesoamericano, antes de la llegada de los españoles, había sido un universo cerrado. Había sido creado por dioses diferentes a los que crearon el viejo mundo y a sus habitantes.

La obra de Francisco Hernández, quien, como se señaló previamente, vino a México por mandato real y permaneció en estas tierras de 1571 hasta principios de 1577, estudiando más que nada los medicamentos, pues él pensaba que la verdadera y única medicina era la de la tradición de Hipócrates y Galeno que los españoles conocía perfectamente y no le interesaban las teorías médicas de los indígenas. Sin embargo, su recopilación de cerca de tres mil plantas útiles, las más de ellas medicinales, y el estudio clínico que hizo de sus efectos, así como los de medio centenar de animales y unos treinta minerales, es una obra sin la cual no se podría estudiar la medicina mexicana prehispánica.

No se puede entender un sistema de pensamiento sin tener una idea más o menos precisa de cómo concebían el mundo quienes lo detentan. De tal modo cobra gran importancia el saber cuál era la visión del mundo, la cosmovisión.

Los dioses rivalizaron para crear la región del centro del mundo y ser los protectores de los seres humanos y de sus culturas. En los mitos nahuas fueron Quetzalcóatl y Tezcatlipoca quienes compitieron por ello y, habiendo levantado los cielos, correspondió al primero la creación del primer sol y los primeros humanos, en tanto que Tezcatlipoca organizaría su destrucción; ambos intercambiaron sus papeles en el segundo sol, construido por Tezcatlipoca y destruido por Quetzalcóatl, tocándole a este en turno cuidar por los seres del tercero y el quinto, que es en el que vivimos actualmente, y a Tezcatlipoca velar por los del cuarto sol.

Las principales ideas acerca de la función del cuerpo, entendido éste como unidad, derivan por igual de su cosmovisión, estableciéndose un conjunto de relaciones entre cielos, inframundos y partes de dicho cuerpo de manera que su dinámica refleja y depende a la vez de las fuerzas que llegan a él procedentes de todos los ámbitos del universo. Es así que se ha podido distinguir claramente la existencia de entidades anímicas de las cuales el tonalli, concebido como un resplandor de origen celeste, significa la presencia de los seres e influjos de los mundos superiores en el hombre y el ihíyotl, entendido como un soplo, corresponde a los pisos del inframundo.

Ya ubicado en su correspondencia del universo, el cuerpo fue dividido en partes y órganos de acuerdo a lo que se podía o se quería separar e individualizar. De tal modo podemos hablar de un conocimiento anatómico, aunque no se cuenta con descripciones detalladas de órganos y elementos anatómicos y menos aún de relaciones, ya que las necesidades no orientaban a distinguir lesiones, sino situaciones dinámicas que se expresaran como enfermedad.

Para saber qué pensaban los antiguos mexicanos acerca de qué eran y cómo se producían las enfermedades, no se debe partir de los diagnósticos retrospectivos que pudiéramos hacer desde el siglo XXI con base en las evidencias aún accesibles a nosotros, sino de la exposición de cómo concebían la enfermedad los antiguos nahuas y de qué ideas tenían acerca de sus causas y, consecuentemente, de su manera para clasificarlas. Es decir, trataremos de explicar las enfermedades en la forma lo más cercana posible al pensamiento prehispánico. Esto necesariamente se hace desde nuestro momento histórico, pero tratando de prescindir del conocimiento 15 médico actual excepto cuando lo empleamos para hacer más comprensible el pensamiento de los médicos prehispánicos.

La salud, al igual que sucedía en el pensamiento de los egipcios, de los antiguos griegos y de muchos otros pueblos, es el mantenimiento de un equilibrio. Numerosas enfermedades eran achacadas a la acción de muchas y diferentes deidades. Por ello parte fundamental del diagnóstico era la búsqueda de una explicación de su modo de actuar a fin de poder identificarlas y tomar las medidas necesarias para tratar los males que producían.

Para el pensamiento mágico todo involucra al ejercicio de la voluntad. La producción de enfermedades se debe a la existencia de seres que desean mal a otros, aunque no puede dejarse de señalar que el descuido en cuanto a las precauciones que deben rodear a la posesión de fuerzas especiales nunca debe ser descartado. La manera de producirlas es variada y se pueden distinguir algunos mecanismos entre los que destacan la imitación del proceso empleado pata dañar al otro o el actuar 25 sobre su alma lastimándola o enfermándola.

El eje calor frío y las enfermedades Hablar de calor como una categoría de enfermedad es algo propio y característico de la medicina náhuatl prehispánica, ya que uno de sus ejes taxonómicos en lo que a la clasificación y categorización de las enfermedades se refiere, es el de las alteraciones por modificación de la frialdad o el calor en las diversas partes del cuerpo, de modo que el enfriamiento o calentamiento de algunas de ellas se traduce en enfermedad. En el caso del calor del corazón es evidente que se refiere a un exceso de calor en un órgano por naturaleza cálido, ya que, recordemos, el corazón es solar. Se encuentra también documentada la existencia de un calor intermitente en el corazón, identificado como “bochornos”; en cambio, no es concebible una frialdad del corazón, ya que sería mortal por necesidad.

Un buen tratamiento médico siempre estuvo orientado a tratar de manera integral las causas y los síntomas de las enfermedades, de manera que no se le puede concebir sin que se busque neutralizar la acción punitiva de los dioses, las acciones de seres malignos y de hechiceros, además de intentar corregir los desequilibrios que estos provocaban.

Las medicinas prehispánicas de México y en particular la náhuatl, son sistemas de atención de la salud ricos en conocimientos y en recursos, que se desarrollaron en forma paralela e independiente de todos los sistemas presentes en el Viejo Mundo y lograron éxitos suficientes para establecer un equilibrio entre sus civilizaciones y el medio ambiente en el cual se desarrollaron.


martes, 21 de febrero de 2017

Plantas medicinales.



Manzanilla romana:

Planta herbácea perenne de tallo rastrero y ramificado con hojas alternas muy divididas. En la parte superior del tallo aparecen cabezuelas formadas por flores tubulosas y lígulas periféricas blancas.

Se recogen las cabezuelas abiertas cortando la flor sin el pedúnculo y se secan al aire, en capas finas, en un lugar a la sombra y aireado o en secadero a no más de 35ºC. Contiene un aceite esencial rico en azuleno, jugos amargos, glucósidos y colina.

Se utiliza como antiinflamatorio, desinfectante, diaforético y calmante. Tiene la propiedad de calmar el sistema nervioso y de reducir los calambres en las afecciones ginecológicas. Se administra en infusión al 2%.

Para uso externo, mucho más concentrada se utiliza para lavar el cabello al que confiere un brillo natural. Por destilación se obtiene un aceite que se utiliza en farmacia y cosmética

Manzanilla bastarda:

Planta herbácea anual de tallo erguido muy ramificado y densamente foliado. Las hojas son sésiles y alternas. Las flores son de un color verde amarillento y aparecen aisladamente en el extremos de los tallos. Los frutos son aquenios. Toda la planta tiene un olor agradable. Esta planta, originaria de América del Norte fué introducida el siglo pasado en los jardines bótánicos y ha sustituído en muchos sitios la auténtica manzanilla (Chamomilla recutita)

Se recogen las flores con un pedúnculo corto en el momento de la floración y se secan al aire, en un lugar a la sombra y aireado. Contiene un aceite esencial, taninos, glucósidos y un jugo amargo. La tisana es un adyuvante en el tratamiento de la gripe, es eficaz en el tratamiento de trastornos gastrointestinales y elimina los parásitos intestinales. Las decocciones fuertemente concentradas sirven para enjuages de boca y para el lavado de erupciones cutáneas y ezcemas.


Hierba buena:

Planta herbácea vivaz, de rizoma subterráneo ramificado que da origen a tallos erguidos cubiertos de hojas opuestas, sésiles, rizadas. La parte superior del tallo se ramifica y queda rematado por espigas de flores azules. Sus frutos son tetraquenios. Toda la planta desprende un olor aromático.

Para uso medicinal se recolectan las sumidades durante la floración o solamente las hojas. Se secan a la sombra o en secadero a no más de 35ºC. Contienen un aceite esencial cuyo componente principal es la carvona, taninos y principios amargos. Tradicionalmente se ha utilizado en el tratamiento de la depresión, efecto que se atribute a su contenido en naringenina, un inhibidor de la monoaminoxoxidasa (IMAO)

Se emplea en infusión (1 cucharadita de hojas secas en medio litro de agua) para consumir dos o tres veces al día. Es eficaz en casos de inapetencia, trastornos gástricos, diarreas, etc. La menta es además colagoga y se emplea en las afecciones de la vesícula biliar.


Ruda:

Planta perenne de color verdegris, de olor muy intenso, con tallos rígidos y redondos. Las hojas son alternas imparipinnadas lisas. Las flores, de color amarillo se disponen en inflorescencias de tipo umbelar. El fruto es una cápsula que contiene semillas negras.

Con fines medicinales se recogen la sumidades jóvenes que se secan sobre cañizos o en secadero e menos de 35ºC. Contienen un aceite esencial venenoso, taninos, antisépticos vegetales, alcaloides de acridone, derivados de cumarina y la rutina, un flavonoide que se extrae para incorporarlo a productos farmaceúticos. La rutina se utiliza para combatir la fragilidad capilar en afecciones venosas.

Los extractos metanólicos de la ruda tienen propiedades anti-oxidantes y anti-inflamatorias en los modelos animales

La infusión de ruda (té de ruda) se prepara con una cucharadita de hierba seca sobre la que se añade 1/4 de litro a agua hirviendo. Se utiliza como espasmolítico, sedante suave y cardioregulador.

En uso externo sirve para baños oculares, apósitos para tratar úlceras y heridas y para hacer gasrgarismos.

No se deben consumir más de 2 tazas al día y siempre por prescripción médica. Esta hierba está contraindicada en las embarazadas.


Sabila o Aloe:

Planta originaria del Africa central de la familia de las liláceas con una roseta de hojas grasas, largas y con espinas del que surge un tallo rematado por largas inflorescencias cilíndricas de color rosado.

Con fines medicinales se utilizan las hojas que al cortarlas, exudan un líquido acuoso, de sabor muy amargo llamado acíbar, que se recoge en recipientes adecuados y se condensa evorando el agua al baño maría. Después de retirar la espuma, queda un sólido entre amarillo o rojo pardo que se utilizará posteriormente para la preparación de fármacos. Contiene aloína, aloesina, resinas, polisacaridos y principios amargos.

El alóe es un purgante muy enérgico cuya acción se manifiesta sobre todo en el recto, por lo que no se debe utilizar en pacientes con hemorroides. Tampoco conviene su administración a mujeres embarazadas. Entra a formar parte de preparados (gotas, supositorios, tabletas, etc) laxantes. Así, algunas formulaciones populares en su día fueron:

Pildoras de Holloway: alóe, 4 g.; ruibarbo de China, 12 g; Pimienta: 0.5 g; Azafrán: 0.2 g y Sulfato sódico: 0.2 g. (para 160 píldoras conteniendo 25 mg de alóe/pildora)

Píldoras de Anderson: alóe: 20 g; goma guta: 20 g; aceite volátil de anís: 2 g; miel: c.s. (para 250 píldoras conteniendo 80 mg de alóe/píldora)

Las propiedades cicatrizantes del alóe se deben al glucomanán (un polisacárido rico en manosa) y a la giberelina (una hormona de crecimiento) que interaccionan con los receptores al factor de crecimiento de los fibroblastos estimulando su actividad y proliferación. A su vez, esta estimulación aumenta de forma signifivativa la síntesis de colágeno después de la administracion oral o tópica de esta planta. Adicionalmente, el alóe no solo estimula la producción de colágeno sino también el entrecruzamiento de las fibrillas aumentando la resistencia de las cicatrices.

Los efectos protectores del gel de alóe sobre el daño producido por las radiaciones UV se deben, al parecer a que esta planta induce la producción de una proteína, la metalotioneina, que es capaz de capturar los radicales hidroxilo y evita la supresión de la superóxido-dismutasa y la glutation- peroxidasa de la piel. Al mismo tiempo reduce la producción y liberación de la interleukina-10, una citokina imnunosupresora derivada de los queratinocitos de la piel. De esta manera se previene la hipersensibilidad de la piel a los rayos UV

Uno de los componentes del extracto de alóe es una cromona (8-[C-beta-D-[2-O-(E)-cinnamoil]glucopiranosil]-2- [(R)-2-hidroxipropil]-7-metoxi-5-metilcromona) que tiene una actividad anti-inflamatoria igual a la hidrocortisona, con la ventaja adicional de no suprimir el eje adrenocortical.
  • Acción cicatrizante: en 30 pacientes con quemaduras de segundo grado, el alóe fue más eficaz que la sulfadiazina de plata
  • Protección frente a los rayos UV: 40 pacientes fueron tratados con gel de alóe, hidrocortisona al 1% o placebo y sometidos a una dosis de UVB capaz de producir un eritema solar. El gel de alóe fue significativamente superior a la hidrocortisona
  • Liquen plano (oral o vaginal): dos estudios controlados por placebo han demostrado la eficacia del alóe en esta condición

Epazote:

El epazote (Chenopodium ambrosioides) es una planta herbácea natural de America Central que crece hasta una altura de unos 40 cm. Las hojas son ovales y dentadas. Las flores son pequeñas y verdes y las semillas, de tamaño muy pequeño, son verdes cuando están frescas y negras cuando se secan. La planta tiene un fuerte olor no muy agradable. Con fines medicinales se utilizan las hojas y las semillas.

A partir de las semillas se extráe un aceite, el aceite de quenopodio utilizado hasta 1940 como antihelmíntico. Todavía se utiliza en algunos países del Tercer Mundo y como antihelmíntico para el ganado. El principal componente es el ascaridol (*) que constituye el 70-80% del aceite que también contiene otros terpenos, algunos de ellos con propiedades antifúngicas

El aceite de quenopodio (también llamado aceite de Baltimore) es bastante tóxico, siendo letal en dosis de 0.1 a 0.2 ml/kg de peso. Los síntomas de la intoxicación son salivación, palpitaciones y convulsiones. También es irritante para la piel y tóxico por inhalación.

Las hojas frescas se utilizan en México como condimento, en particular en los platos de frijoles por su sabor y sus efectos antiflatulentos.